22 de Agosto de 2017

LA 'X' MARCA EL LUGAR

Prevaricar con la limpieza

SERGIO SAMPEDRO

QUE ALICANTE tiene un problema con la limpieza no creo que sea ya ni noticia. Mucho menos en verano, donde es evidente que el dispositivo es insuficiente. Pero no deja de resultar sorprendente la falta de pulso del tripartito (PSOE, Guanyar y Compromís) para demostrar una mayor contundencia a la hora de controlar el servicio que se presta, o para plantear medidas más estrictas que afecten a la adjudicataria en lugar de a los ciudadanos. Les recuerdo que el contrato le cuesta al Ayuntamiento 35 millones al año.

Me gustaría saber si, como me dicen desde dentro de la empresa, los fines de semana no se destinan inspectores a controlar un servicio de más de 500 trabajadores y con una maquinaria obsoleta. Si desde que se apartó al técnico responsable de la contrata, Sebastián Chicote, se han realizado inspecciones aleatorias que evaluaban la idoneidad del servicio prestado y que permitía descontar de la certificación cualquier incumplimiento cuando la nota bajaba de 80. También si se ha sancionado a UTE Alicante alguna vez durante estos dos años por considerar que no había realizado su labor adecuadamente.


El concejal del área, Víctor Domínguez, asegura que el problema es de personal, porque no hay inspectores y no se pueden contratar. No es cierto. Sí se puede ampliar la plantilla, siempre y cuando se ajuste el presupuesto del capítulo de personal. Es decir, que es un tema de prioridades, no de dinero. Como lo es destinar a un funcionario inspector de carrera como Pablo Reig a Memoria Histórica en lugar de al área de Limpieza, un refugio que le ha dado Compromís frente a sus antiguos ex compañeros del PSOE.


En resumen. Que mecanismos de control hay, pero su aplicación es dudosa dada la eficacia demostrada. Lo que me extraña es que gran parte de estas cuestiones se tengan que resolver con una auditoría externa cuando debería ser parte del día a día de la Concejalía. Y aún resulta más chocante el empeño del alcalde, Gabriel Echávarri, por sacar el debate sobre la necesidad de ampliar el contrato a Enrique Ortiz y sus socios cuando existen tantas preguntas sin resolver encima de la mesa.

Quiero detenerme en este último punto porque las intenciones del primer edil son otra muestra más de cinismo al que ya nos tiene acostumbrados. Les voy a refrescar la memoria: el 4 de noviembre de 2014, en declaraciones a la publicación digital Alicante Actualidad, Echávarri decía lo siguiente: «Si el concejal (entonces Andrés Llorens, del PP) no vela por el cumplimiento del contrato podría considerarse prevaricación. Porque siendo malpensados se podría deducir que se está permitiendo que la ciudad esté así de sucia para justificar que se le dé más dinero a Ortiz». Y remataba: «Y ahí sí que Castedo estaría rebasando todos los límites y líneas rojas de la decencia».


Como se suele decir en estos casos, el chiste se hace solo.

 

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