Asociación de Vecinos Gran Vía Sur - Puerto

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

21 de Noviembre de 2006

No se trata del biodiésel... Hablamos de Alicante

Cada vez es más difícil ver comportamientos sensatos en los que toman decisiones sobre la ciudad. Sensato no es un término maximalista, ni tampoco cargado de optimismo, significa: dentro de lo que se plantea como posible, lo menos malo. Y lo posible siempre choca con la necesidad de no oponerse al «desarrollo económico», la panacea suprema que nos cubrirá a todos de parabienes. Aunque así fuera, pedir sensatez no es pedir mucho (el PP de Cataluña lo utilizó en su último eslogan, y lo haría por algo).

La iniciativa de completar nuestro frente marítimo con una planta de producción de 25 metros de altura y con nueve depósitos - entre 16 y 20 metros de altura - de biodiésel, es tan poco sensata como si lo fueran de Chanel nº 5 o de agua bendita. Si Alicante todavía tiene algo que salvaguardar es su frente de costa.

Ante actuaciones como la propuesta cabe preguntarse: ¿Forma parte de las directrices urbanísticas más favorables para la ciudad ¿Forma parte de los anhelos más profundos de nuestra ciudadanía ¿Forma parte de la necesaria socialización legislada del suelo urbano Son preguntas que, en este momento, deben responder los representantes públicos de la ciudad y del puerto ante cada uno de los ciudadanos de Alicante.

La primera pregunta tiene que ver con el modelo de ciudad y con los vínculos entre Alicante y el mar. Con las iniciativas urbanísticas que, siempre, en respuesta al bienestar general de la población, deben mejorar la funcionalidad, el ambiente y la imagen del espacio urbano. Tenemos tanta doctrina y tantas referencias para hacerlo bien, que resulta incívico, a estas alturas, no hacerlo: desde las actuaciones para recuperar todo el frente norte de costa de la ciudad de Barcelona, pasando por la recuperación de la ría de Bilbao, en el contexto nacional, hasta la de los márgenes del Támesis o del Sena en Londres y París o del magnífico waterfront de Copenhague. La inoperatividad, la estrechez de miras y la escasa cultura urbanística siguen marcando a fuego a la ciudad. Pregunten sobre estos temas a los menos sospechosos; no hace falta recurrir a los grandes catedráticos en la materia, que al final salen escaldados, sino a los sensatos del lugar, a los que creen en su profesión y en la capacidad de su trabajo para mejorar la vida de sus convecinos. Fuimos audaces, siglos atrás, al ponernos a la altura de los mejores proyectos europeos y nacionales para dotar a la ciudad de ciertas cualidades urbanísticas -planes de ensanche, paseos marítimos y bulevares, cooperativas de vivienda obrera, etc. - , ¿ahora, hacia donde miramos Parece que añoramos las antiguas instalaciones fabriles en nuestro balcón al mar; en su doble vertiente de contemplar y ser contemplado. Además de contravenir las directrices que sanciona la Ley 4/2004, de 30 de junio, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje. Basta recordar algunas:

(Exposición de motivos del Reglamento del Paisaje de la CV, 2006). «El Consell reconoce que el paisaje constituye un patrimonio común de todos los ciudadanos y es un elemento fundamental para su calidad de vida, que debe ser preservado, mejorado y gestionado».

(art. 11. 3). «El paisaje actuará como criterio condicionante de los nuevos crecimientos urbanos y de la implantación de las infraestructuras».

(art. 151. e). «Se adoptarán medidas para la mejora del frente marítimo en los núcleos urbanos costeros y para la preservación de los elementos del paisaje litoral que le dotan de singularidad».

(art. 33. g). «Mantenimiento del paisaje abierto y natural, sea rural o marítimo, de las perspectivas que ofrezcan los conjuntos urbanos históricos, típicos o tradicionales (É/É) no admitiendo la construcción de cerramientos, edificaciones u otros elementos cuya situación o dimensión limiten el campo visual o desfiguren sensiblemente tales perspectivas». ¿Alguien ha valorado la pérdida de la panorámica sobre el perfil histórico de la ciudad desde la carretera de Santa Pola, mil veces reproducida en grabados y fotos

La segunda pregunta tiene que ver con el sentimiento de identidad que se crea entre una población y su ciudadanía. Es normal sentir aprecio por el marco físico donde hemos vivido y donde generaciones anteriores han dejado su impronta durante siglos, y también sentir orgullo por lo que leyes y tradiciones nos otorgan, la ciudad es nuestro patrimonio público. Estos sentimientos mueven a muchos ciudadanos europeos a la hora de elegir a los que tomarán decisiones urbanísticas por ellos. Todos respiramos la fuerza de ese afecto en determinadas ciudades, sobre todo a través de los hechos urbanos consumados por sus representantes locales. Alicante ha tenido mejores y peores alcaldes, unos más próximos al cariño de los ciudadanos por su ciudad, otros más predispuestos a sus propios apegos. Basta remitirse a los hechos y contemplar desde el Castillo de Santa Bárbara lo que han hecho y harán algunos - Configuración de la Avenida de Denia, centro comercial Plaza Mar 2, el Cabo Las Huertas o el plan virtual de la Goteta - . Puede que los ciudadanos vivamos ahora más mediatizados en nuestras opiniones -los niveles de publicidad subliminal en consumo y en política se intensifican - , pero creemos que la mayoría quiere lo mejor para su ciudad, igual que sus antepasados. Por eso es tan importante no contravenir los sentimientos a la hora de decidir sobre lo que le pertenece a todos por derecho propio.

La tercera pregunta tiene que ver con el uso social del suelo. Con el provecho que vamos a obtener los ciudadanos de las instalaciones de producción y los depósitos de biodiésel. De entrada, lo desconocemos. Suponemos que la Autoridad Portuaria como entidad pública garantiza la seguridad, integridad y calidad ambiental del medio que le permite prosperar. No debe olvidar que, por muy autónomo que sea, no es más que el puerto de la ciudad de Alicante. Porque no está en un territorio cualquiera, está en Alicante, y ese nombre significa mucho desde hace muchísimo tiempo, sobre todo frente a unos depósitos que van a incidir en el desarrollo económico del puerto. Hay que cuidar la jerarquía de los valores añadidos, la ciudad de Alicante debe estar por encima de muchas cosas. Hay que pensar que, hoy por hoy, nuestro medio, a pesar de haberlo cercenado hasta lo imposible, nos sigue beneficiando.

Si nos asomamos al Google Earth y volamos sobre lo que fue la Huerta de Alicante el desánimo es mayúsculo, ha desaparecido. No hay consuelo que valga, pero podríamos pensar que ha sido para favorecer nuestras playas. Abandonamos un suelo agrícola y dejamos que el hormigón arruine una tierra de labor abonada y enriquecida durante siglos para potenciar el uso público de nuestro frente de costa. Pura ironía, desde luego, pero no lo es recuperar algo de lo que nos queda, algo de costa, algo de playas, algo de vistas sobre la bahía.

La cuestión es que es inconcebible sumar, a la escasa calidad de la imagen urbana en la franja sur de la ciudad, las montañas de biodiésel como elemento destacado de nuestro frente marítimo. ¿Se han considerado otras localizaciones que no induzcan a problemas urbanos añadidos como el tráfico de vehículos pesados ¿No existen otras alternativas, en el propio municipio de Alicante, que no perjudiquen a la ciudad ¿Tienen los poderes públicos alguna sensibilidad frente a estos temas Según las noticias de prensa, el proyecto cuenta con los parabienes del Puerto y de la Generalitat.

Esperemos que nuestro Ayuntamiento no conceda licencia a algo que, sin lugar a dudas, perjudica a la ciudad y a sus ciudadanos. Argumentos no le faltan ni al gobierno local ni a la oposición para plantear propuestas un poco más sensatas.

(*) También firman Matilde Alonso Salvador y Francisco J. Martínez Pérez. Los tres son arquitectos y profesores en la Universidad Politécnica de Valencia.

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

Opinión

 

22 de Noviembre de 2006

 

Agresión contra Alicante

FRANCISCO JAVIER SEGURA JIMÉNEZ

Existen poderosas razones para oponerse a la instalación de una planta de producción de biodiésel y de 12 depósitos de hidrocarburos en el Puerto de Alicante. Así lo ha entendido la cada vez más numerosa, informada y concienciada ciudadanía que, tanto a título personal como en el marco de asociaciones vecinales y organizaciones sociales, se ha movilizado en contra. Es moralmente inaceptable que un proyecto de esta naturaleza haya sido tramitado de espaldas a los vecinos y pretenda ser impuesto por la vía de una información sesgada, únicamente interesada en hacerlo aceptable e, incluso, atractivo a la opinión pública. Biodiésel de Alicante, la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento necesitan difundir la idea de que la producción de biodiésel a partir de aceites vegetales en el Puerto no supone riesgo ambiental para la población y constituye una clara expresión de progreso y desarrollo. Para ello presentan su fabricación como una alternativa a la dependencia energética del petróleo que propicia, además, la disminución de la contaminación ambiental y del efecto invernadero que se encuentra en la base del cambio climático. S in embargo, es indudable que la construcción de la factoría de biodiésel y de los 12 tanques de almacenamiento en un área tan cercana (apenas 400 metros) de las primeras viviendas, la propia producción de combustible a partir de la combinación de aceites vegetales con metanol, un alcohol tóxico e inflamable, y la futura conversión del Puerto en un polígono industrial producirían un impacto ambiental difícilmente compatible con una futura zona de expansión y recreo y conllevaría riesgos evidentes para la seguridad y la salud de la población, como los derivados, por ejemplo, del peligro de accidentes. Una cosa es que la contaminación sea menor de la que pudiera producir una refinería de petróleo y otra es que no exista.

E s por ello que la movilización vecinal en ningún momento se ha opuesto a que la provincia de Alicante disponga de una planta de biodiésel, sino a que su ubicación haya de ser, necesariamente, en el Puerto, en el mismo lugar en el que hace una década fueron desmantelados, por razones medio-ambientales y de seguridad, los depósitos de CAMPSA, y a una distancia muy inferior a los dos kilómetros con respecto a las viviendas ocupadas que marca la normativa vigente para la instalación de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas. Si Alperi concede finalmente la licencia de actividad añadirá a su currículum como presunto corrupto el de ser un alcalde que incumple el convenio firmado en 1995 entre la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Industria y Energía, la Compañía Logística de Hidrocarburos, el Ayuntamiento de Alicante y la Autoridad Portuaria de Alicante, según el cual «en el futuro no debe haber instalaciones de almacenamiento y distribución de productos petrolíferos en el Puerto de Alicante».

La ciudadanía de Alicante no merece sufrir las consecuencias de una gestión municipal incapaz de tener una concepción integrada de ciudad, de definir la relación de Alicante con el mar y del Puerto con la ciudad.

C on el proyecto del biodiésel, el Puerto aumentaría significativamente sus ganancias y la empresa vería reducidos sus costes de producción y transporte. Sin embargo, la movilización vecinal está poniendo de manifiesto que la lógica del beneficio privado no puede casar con el interés general, indisolublemente asociado, en el caso que nos ocupa, a la defensa del derecho a la salud, a gozar de una relación racional con el mar y a participar en la toma de decisiones que afectan al patrimonio de los alicantinos, como es el Puerto de su ciudad, de nuestra ciudad.

Francisco Javier Segura es profesor de Historia

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

OPINIÓN

3 de Diciembre de 2006

 

¿Alicante despierta

 

MERCEDES GALLEGO

Pudo ser quizá en el momento en que Alperi se empecinó en levantar el Palacio de Congresos en el Bencantill y no le quedó otra que buscar un nuevo emplazamiento después de meses de oposición y protestas que desembocaron en el Tribunal Superior apeando al alcalde de su obcecación. Pudo ser entonces o la memoria histórica de cómo, plantándose en la calle, un grupo de vecinos logró parar, a principios de los 90, el inicio de las obras de lo que entonces pretendía ser el puerto deportivo de la Albufereta, aspiración que sigue intacta y ahora, renovada. Pudiera ser alguna de estas circunstancias o la triste constatación de que, vista la experiencia, poco o muy poco se puede esperar del gobierno municipal, y menos aún de la oposición. O, lo que viene a ser lo mismo, de unos partidos políticos más enfangados en sus propias batallas que en defender un modelo de ciudad habitable y los intereses de los que en ella vivimos.

Quizá ha sido una mezcla de todo ello, les decía, pero el hecho es que tímidamente primero y con más brío en los últimos meses, quienes habitan en Alicante se han ido lanzando a la calle cuando han considerado, cargados de más o menos razones, que una actuación podía empeorar su entorno más cercano, o como última salida para reivindicar servicios y dotaciones de las que se carece teniendo derecho a ellas. La espita de la protesta ciudadana está abierta ante la más que evidente sensación de desamparo y abandono. O tal vez como consecuencia de ella.

Ahora bien, aún cuando los históricos del movimiento vecinal en Alicante, luchadores incombustibles como Felicidad Sánchez José Luis Valdés , continúan estando ahí, lo cierto es que este despertar reivindicativo/callejero no parece sustentando en una estructura firme y organizada. Tiene su lógica. Una buena parte de las asociaciones vecinales ni siquiera son merecedoras de ese nombre. El gobierno municipal del PP se ha encargado, apoyándose en un perverso sistema de subvenciones, de montar espacios de clientelismo produciéndose el trueque de acaloradas asambleas vecinales por cálidas comidas de hermandad. El sistema está tan desvirtuado que aquellos que se han quedado fuera de este vergonzoso espectáculo están canalizando sus energías en ocupar espacios reservados, no a la lucha vecinal, sino a la política. Ahí está Vecinos por Alicante.

Aún así, no ha sido el partido que encabeza Valdés el que ha dirigido las últimas protestas ciudadanas. Las ha apoyado, se ha sumado, pero ha sido de los vecinos más directamente afectados, en función de cada asunto, de quienes han partido.

Pongamos un ejemplo. Hace más de un año que este periódico hizo pública la pretensión de instalar una planta de biodiésel en el Puerto. En este tiempo nos hemos movido desde el beneplácito del Gobierno del PP a la lamentable actuación del PSOE, que pasó de una cobarde abstención a una negativa obligada por los acontecimientos, entendiéndose por «acontecimientos», más que la pura oposición vecinal, el momento en que ha producido, casi en plena precampaña electoral. ¿Se ha preocupado el Gobierno municipal en este tiempo de explicar a los ciudadanos los pros y los contras de un proyecto al que había dado el visto bueno o, al menos, el modelo de puerto que le gustaría para que lo que allí se instale no suponga un escollo para la ciudad Y la oposición, ¿se ha hecho eco de los temores de los vecinos y se ha molestado en este año en informarse para informarlos ¿Qué les quedaba entonces a los afectados para exteriorizar unos miedos no aclarados Pues lo que han hecho: echarse a la calle.

Pero no es éste el único caso. Salvando distancias, algo similar ocurrió con la oposición al tanatorio en Babel, capitaneada con éxito por Felicidad Sánchez. O con el buque-tienda con el que el gobierno municipal prometía acabar de un plumazo con todos los males de la ciudad y, de paso, con los del turismo. La frustración de este proyecto es logro de los comerciantes igual que el recelo de los vecinos al aparcamiento subterráneo del Pla es lo que mantiene la obra sin arrancar. Mención aparte por su dimensión, y por lo que su visto bueno acarreó, merece la aprobación inicial, y a todos los efectos definitiva, del plan Rabasa. Oposición que parió una plataforma transformada en la actualidad en un grupo de profesionales de los campos más variados cuya preocupación ciudadana, a diferencias de las protestas vecinales concretas, abarca la ciudad en su conjunto. La falta de intermediación de los partidos, no muy lejana de la de los sindicatos, ha llegado a un punto que hasta para que se cedan terrenos para construir colegios, se eliminen barracones o se dote de los educadores necesarios ha sido preciso que padres y madres se lancen a la arena.

La dinamización, pues, parece servida, algo positivo en principio qu e , sin embargo, tiene su contrapunto en los graves fallos del sistema que este despertar evidencia y que de inteligentes sería intentar resolverlos ante de que sea demasiado tarde.

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO 

Opinión

 

19 de Diciembre de 2006

Bio-Navidad

Estimados Reyes Magos: Soy un vecino de Alicante y me dirijo a ustedes, queridos Reyes Sr. Alperi, Sr.Mario Flores y Srta. Etelvina Andréu para descargar mi conciencia, porque considero que no merezco que me regaléis nada este año.

Se que vosotros me consideráis digno de este regalo, la planta de biodisel y los depositos de combustible en el puerto de Alicante, pero, os voy a dar una serie de razones por las que cambiareis radicalmente de opinión.

En primer lugar fui a las manifestaciones del 3 de Octubre y del 24 de Noviembre; en segundo lugar he convocado a muchos alicantinos a los que les explicado en la mejor manera posible todo lo referente al biodiesel; en tercer lugar he asistido a las reuniones de la "Plataforma en Defensa del Puerto" y les apoyo totalmente, y lo que es más fuerte, he ayudado a crear pancartas en contra del Ayuntamiento y del Puerto ¡¡que espanto!! . También aunque me adelante en el tiempo, participare en las próximas manifestaciones en las que los alicantinos expresaremos una vez más nuestra oposición a tan buen proyecto. Espero que algún día podáis perdonarme.

Por todo esto considero que debéis de conceder ese preciado regalo a otro vecino que se haya portado mejor que yo. Si fuera de vuestra consideración que merezco el perdón, se que será difícil que me pongáis la planta tan cerca como iba a estar (tan solo a menos de 400 metros de mi casa, saltándoos a la torera toda norma sobre perímetros de seguridad). Se que ya no podré respirar ese olor a aceite, que no podré oír el rugir de los camiones día y noche cargando y descargando, que ese ruido tan atroz que hubiera producido la planta y que podría haberme alegrado la vida será imposible; también se que esas torres de refrigeración que podrían haberme traído a mi amiga la Legionela ya no serán posible; pero bien, quiero daros una posible solución, tan buena para mí como para vosotros: podéis poner la planta en un sitio más alejado de la ciudad, se me ocurre que tal vez pudiera ser ubicada en un polígono industrial, lejos de las viviendas, lejos de los ciudadanos.

Hacedme este favor, y yo y muchos alicantinos que en este momento nos encontramos en similar situación (cantidad de gente que nos vamos a quedar sin reyes este año) os lo agradeceremos eternamente. Y por cierto, no os quepa duda alguna de que nos acercaremos a visitar la PLANTA DE BIODIESEL Y LOS DEPOSITOS DE COMBUSTIBLE al polígono industrial que sus majestades decidan tantas veces como sea posible. Desde luego si hay que ir se va.

Por otra parte os pediría que no fuerais muy duros conmigo. Se que merezco un buen trozo de carbón; pero, para que no hagáis un viaje en balde, os diré que "nado en la abundancia", tengo carbón y fibra de vidrio para regalar, lo recojo todos los días desde mi ventana y , por supuesto, proviene del Puerto.

Bien, ya me encuentro mejor, llevaba días sin dormir pensando en que el Puerto de Alicante, patrimonio de los alicantinos, podría por fin convertirse en algo bonito y atractivo para todos. No lo consintáis. Por favor, degradarlo todo lo que podáis, no lo adornéis con guirnaldas y serpentinas de colores, no consintamos que sea atractivo a los ojos de los alicantinos y de los turistas, no sea que se nos llene nuestra ciudad de gente. Dejemos que se vayan a otras zonas, por ejemplo a Valencia. Ya que nos quitan lo que les viene en gana, podemos ayudarles desde Alicante estropeando lo más preciado que tenemos, nuestro puerto y nuestro mar.

No quiero extenderme más, no quiero haceros perder vuestro valioso tiempo. Se que tenéis que repartir muchos más regalos: la fuente de Luceros, viviendas en Rabasa, la playa de San Gabriel y un largo etcétera. Si veis que podéis hacerlo mejor, y que en vuestra conciencia una vocecita os dice: "En el Puerto no, en el Puerto no, pongamos la planta a las afueras de la ciudad" entonces deberéis pensar si dejar paso a otros nuevos Reyes Magos que tal vez, y digo tal vez, lo hagan peor.

Dice la Biblia que existieron tres Reyes Magos que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar y que este último era negro. Y me pregunto yo: ¿Era negro, o tal vez vivía en un puerto donde alguien dijo un buen día "pongamos una fábrica de Biodiesel"

Manuel Alcón Domínguez es presidente de la Asociación de Vecinos Gran Vía Sur - Puerto «Avanza»

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO 

16 de Enero de 2007

La Lucha continua

Francisco Javier Segura Jiménez Profesor de Historia y socio fundador de la Asociación Gran Vía Sur-Puerto.

¿Biodiésel y combustibles en el puerto? No, gracias. 

El movimiento vecinal coordinado por la Plataforma en Defensa del Puerto continúa su lucha contra la instalación de Biodiésel y de 11 depósitos de hidrocarburos en el puerto de Alicante y la consiguiente conversión de éste en un polígono industrial. 

La energía invertida por ciudadanos, asociaciones de vecinos y entidades sociales en informar y sensibilizar a la opinión pública de manera clara y responsable y el éxito de asistencia a las manifestaciones de 3 y 24 de noviembre bajo el lema “Biodiésel, sí, en el Puerto, no” ha cosechado sus frutos. 

En primer lugar, se ha obtenido el compromiso de la subdelegada del Gobierno, Etelvina Andreu, máxima autoridad gubernamental de la provincia, a favor de un puerto libre de este tipo de instalaciones. (Lo que motivó que se desconvocara la manifestación prevista para el 14 de diciembre, cuyo recorrido hubiera concluido ante la sede de la Subdelegación). 

En segundo lugar, se ha conseguido el apoyo de todos los sindicatos y partidos políticos, a excepción del PP, mediante la firma, el 13 de diciembre, de un manifiesto conjunto que recoge todas las reivindicaciones y alternativas propuestas desde el movimiento vecinal. 

En tercer lugar, se ha logrado que el Ayuntamiento, a través de la concejala de Urbanismo, Sonia Castedo, suspenda cautelarmente la tramitación de la licencia para la construcción de la planta y solicite nuevos informes a las consellerias de Infraestructuras y  de Territorios al constatar deficiencias en la documentación aportada por la promotora de la factoría, Biodiésel Alicante (altura de la planta superior a la máxima autorizada por el Plan Especial del Puerto, distancia entre ésta y las viviendas más próximas inferior a la legalmente establecida en el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas…).

Sin embargo, no hay que lanzar las campanas al vuelo. La suspensión es sólo provisional y obedece a una clara estrategia política del equipo de gobierno municipal, presidido por Díaz Alperi, para neutralizar la movilización ciudadana y jugar con el tiempo ante la perspectiva de unas próximas elecciones municipales y autonómicas. 

Díaz Alperi, como primer edil del Ayuntamiento, dispone de plena capacidad normativa para denegar la licencia de construcción a Biodiésel Alicante. Argumentos no faltan. Si no lo hace es, simplemente, porque carece de la necesaria voluntad política. Con una gestión municipal que confunde el enriquecimiento de una minoría de promotores con el desarrollo económico de la ciudad y ante la situación creada por el clamor de la ciudadanía y la perspectiva electoral, prefiere inhibir su responsabilidad y traspasarla al Ministerio de Fomento, del que depende Puertos del Estado, con el pretexto, no exento de argucia, de que, en caso de la que parece estar muy seguro, Fomento sería el único organismo amparado por la legalidad para anular permisos pertinentes. ¿A qué jugamos? 

No han desaparecido, por tanto, los motivos que dieron origen a la movilización vecinal. El horizonte a corto plazo es la paralización definitiva de los proyectos de la fábrica de biodiésel y los depósitos de combustible en el puerto para su emplazamiento en un polígono industrial de la provincia alejado de núcleos urbanos y, a medio y largo plazo, la defensa de un puerto libre de actividades perjudiciales para la salud y el medio ambiente, integrado en la economía urbana y con un frente marítimo que no limite el campo visual y permita disfrutar del paisaje costero. La lucha continúa. 

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO 

Opinión

 

28 de Enero de 2007

 

¿A buen puerto

 

MERCEDES GALLEGO

Ni un mes separó la autorización dada prácticamente por unanimidad por parte del Puerto de Alicante para la instalación de una planta de biodiésel frente al barrio de San Gabriel del repudio, también casi generalizado, al montaje de los once depósitos que han logrado sacar a la calle a una buena parte de los vecinos más afectados, primero, y a partidos de la oposición y organizaciones sindicales después, cuando hacía tiempo que el movimiento ciudadano parecía estar sumido en el letargo.

El 5 de octubre del año pasado 22 de los 25 miembros del consejo de administración de la Autoridad Portuaria votaban a favor de la planta de combustible biológico en una reunión donde no se contabilizó ningún voto en contra. Hubo, eso sí, tres abstenciones: la de la subdelegada del Gobierno y candidata a la Alcaldía por el PSOE, Etelvina Andreu ; la de José María Pajín , asesor de Andreu en la subdelegación y a la sazón padre de la secretaria de Estado de Cooperación, Leyre Pajín , y la de un sindicalista de UGT. Hasta los representantes del Gobierno central en el consejo - como el de Puertos del Estado, el capitán marítimo o la abogada del Estado - dieron su apoyo a un proyecto al que ahora la alcaldable socialista está intentando encontrar los contras para que se aborte su instalación y del que la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez , se ha desentendido esta misma semana en una conferencia pronunciada en el Club INFORMACION trasladando toda responsabilidad al Consell y al Ayuntamiento.

El resultado de aquel consejo de administración, con todo, estaba y está en sintonía con el Plan de Usos y Espacios Portuarios de Puerto de Alicante, aprobado unos meses antes - en junio de 2006 - y ratificado por el Ministerio de Fomento, que asignaba a la zona de poniente una actividad industrial contra la que no se alegó cuando hubo posibilidad de hacerlo. Lástima que de la coherencia entre los usos que el Puerto permite y lo votado no encontremos ni rastro en el modo en que ha manejado este asunto tanto el partido que gobierna el Ayuntamiento como la oposición, si exceptuamos la postura mantenida por Esquerra Unida, único grupo que presentó alegaciones en contra de la instalación de la planta cuando aún no había recibido el plácet del Puerto y que no aguardó, como hizo el PSOE o el nuevo partido Vecinos por Alicante, a que cuajara la protesta vecinal para encaramarse a ella.

Populares y socialistas, en cambio, han dado más bandazos que una veleta en pleno temporal de las Azores. Empezando por el alcalde, Luis Díaz Alperi , que pasó de defender las bondades del nuevo combustible - además de abaratar los precios era bueno para frenar el cambio climático, llegó a decir - a afirmar con rotundidad que «el Puerto deberá acomodarse al Ayuntamiento en el tema del biodiésel», aderezado después con el condicionante de que serán los informes los que decidan, cuando daba la impresión de que todo estaba, desde el principio, decidido.

Los socialistas, que en cuanto los vecinos comenzaron a movilizarse comprendieron el potencial de votos que estaba en juego, no tardaron en colocarse detrás de las pancartas sin calibrar que, ocupando como ocupa aún su candidata el edificio de la Montañeta, el petardo de la protesta podía estallarle en plena cara. Y así hubiera sido de no haber estado la subdelegada al quite consiguiendo que los convocantes, que entraron en su despacho siendo un problema, salieran como aliados.

Pero ni la destreza de Andreu para salvar este escollo ni los reparos tardíos de Alperi para que el polémico combustible no prenda en plena campaña electoral - después, ya veremos - solucionan el verdadero problema de esta ciudad, que es el de una preocupante y endémica falta de definición, de no saber qué se quiere hacer con ella, de actuar a impulsos en vez de un modo planificado, de no tener claro, en definitiva, qué queremos que sea de mayor.

No son los beneficios del biodiésel o la conveniencia o no de levantar un puerto deportivo en la Albufereta lo que aquí se cuestiona. Ese es otro debate. Lo que aquí se plantea es el litoral que Alicante, una ciudad de servicios, enfocada al turismo y que en muy buena parte vive de su imagen, debe tener.

El momento para lograrlo no puede ser mejor. En plena antesala de unas elecciones municipales y autonómicas, con los programas ávidos de propuestas que capten voluntades, los ciudadanos podemos y debemos exigir que, cuanto menos, los principales partidos que concurren a las urnas hagan constar expresamente en sus hojas de ruta qué franja litoral defienden, qué actividades proponen para el puerto o cuáles no estarían dispuestos a consentir. Y dejarlo claro para que sepamos a qué atenernos y no estar a expensas de por dónde soplen los vientos de los intereses políticos, mucho más nocivos, a buen seguro, para el diseño del entorno urbano que el biodiésel.

AVV GRAN VÍA SUR -PUERTO

OPINIÓN

6 de Febrero de 2007

 

A buen puerto... EU acepta el reto

 

JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ CABELLO

Mercedes Gallego en un artículo de opinión publicado hace unos días, tan interesante como oportuno, ha abierto uno de los debates que hoy por hoy más interesa a los alicantinos y alicantinas: El de saber qué modelo de ciudad y qué franja litoral proponen las diferentes opciones políticas para el futuro, qué actividades para el puerto y cuáles no estan dispuestos a consentir. Son estas las cuestiones que deben centrar la campaña electoral y no la descalificación global del rival político o la propaganda demagógica.

Esquerra Unida acepta el reto y presenta su reflexión y sus propuestas. Antes permítanme invitar a los lectores a visitar las páginas web, tanto la del Ayuntamiento de Alicante, como la de la Autoridad Portuaria alicantina y comprenderemos alguna de las claves del problema de Alicante y en manos de quién está el desgobierno de esta ciudad. En la web del Ayuntamiento no aparece referencia alguna al puerto, salvo para señalar la zona de ocio del mismo. Ninguna referencia a su importancia como eje esencial del comercio y la economía de la provincia. A la vista está que a este Alcalde le importa un pimiento el puerto, es algo que no va con la ciudad.

En la web de la Autoridad Portuaria -si es que está actualizada- en el enlace «Una mirada al futuro», no sólo no aparece referencia a los usos industriales del mismo, sino que específicamente destaca el contacto puerto-ciudad, dando especial importancia a lo que de positivo ha tenido «? la retirada de las instalaciones de CLH y la urbanización de la zona que va a permitir 80.000 m2 para la implantación de nuevas empresas en el entorno del puerto (?) quedando de esta forma abierta la comunidad portuaria a la zona comercial de la ciudad».

No puede existir mayor contradicción entre lo que se dice y lo que se intenta hacer. ¿Cómo compaginar esa integración del puerto y la ciudad que se predica con el modelo de polígono industrial en que se pretende convertir el puerto con los proyectos de biodiésel, betunes asfálticos, cementos, etcétera?, ¿cómo se explica que se presente la retirada de las intalaciones de CLH como algo positivo y se intente volver a instalar otra vez depósitos en el puerto?

En definitiva, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria viven de espaldas uno del otro. No existe proyecto coordinado que permita que la ciudad y su puerto vivan de cara y en constante interactividad.

La carencia de un proyecto de ciudad y de dirección política del proceso impide que espacios públicos tan importantes para Alicante como es la fachada litoral y portuaria estén debidamente definidos y ordenados. EU considera escandaloso que la ciudad lleve veinte años con la asignatura pendiente sin acometer la ordenación de estos espacios y sectores tan importantes. La imagen de Alicante en su fachada litoral sur es lamentable, impropia de una ciudad turística (ruinas abandonadas, zonas llenas de escombros, descampados llenos de basuras, etcétera).

Consideramos prioritario acometer de una vez por todas la ordenación integral de la fachada litoral, recuperándola e integrándola para el disfrute de todos los alicantinos en el marco del PGOU.

En primer lugar es necesario establecer un marco legal de la Generalitat Valenciana que garantice la protección integral del litoral, tambien el de Alicante. Consecuentes con ello, creemos urgente revisar el uso industrial establecido en el Plan Especial del Puerto para los terrenos portuarios de más reciente ampliación, tal como planteamos en nuestras alegaciones, exigiendo que no se instale en el Puerto ninguna actividad que pueda ser calificada como nociva, insalubre, molesta o peligrosa y que perjudique la salud y la calidad de vida de los ciudadanos de barrios cercanos (San Gabriel, Florida-Babel, Benalúa...) o el buen estado ecológico de las aguas marinas (Esquerra Unida ha sido la única fuerza que ha presentado alegaciones a la ubicación de la planta de biodiésel y un recurso contencioso-administrativo contra la modificación esencial de usos del puerto).

En segundo lugar elaborar un plan para la recuperación y mejora de la fachada litoral urbana. Para ello proponemos:

La creación de un paseo litoral peatonal y ciclista que prolongue los actuales paseos del Postiguet y del Puerto tanto hacia las playas de la Albufereta y de la Almadraba como hacia el barrio y la playa de San Gabriel y el entorno de la OAMI. Dicho paseo daría paso, no a la prolongación del paseo de Urbanova como pretende el PP, sino a un paseo blando de carácter ecológico que bordearía la zona de Cala Calabarda y el Saladar de Agua Amarga hasta llegar a Urbanova, pudiéndose prolongar hasta el vecino término municipal de Elche.

Establecer una línea de tranvía litoral integrado en excitado paseo que prolongue la línea que acaba en la playa del Postiguet, continuándola hasta la Estación de Murcia, el barrio de San Gabriel, el Parque del Palmeral y entorno de la OAMI. Protección de los terrenos de la Sierra de Colmenares que aún no han sido ocupados por edificaciones e infraestructuras, rechazando el complejo que se pretende de platós acuáticos de la Ciudad de la Luz y recuperando en términos ambientales los terrenos afectados y los flujos hídricos hacia el Saladar.

Respecto al posible traslado de las instalaciones de la factoría de Alcoa, dicha operación debe estar condicionada a que se garantice la continuidad de todos los puestos de trabajo en la ciudad de Alicante y a que se destinen prioritariamente los terrenos liberados a usos terciarios o a generar nuevos espacios libres en el litoral, prolongando hacia la OAMI el actual Parque del Palmeral, evitando nuevos puertos deportivos.

EU se opone a la ampliación del Puerto de Alicante entre los barrancos de las Ovejas y de Agua Amarga y apuesta por poner en valor la playa de San Gabriel, reconociéndola como tal playa en el PGOU, y por un amplio paseo marítimo peatonal.

Redefinir los usos y la ordenación de los actuales terrenos portuarios, facilitando la integración entre el Puerto y la ciudad. El nuevo PGOU ha de hacer especial hincapié en integrar la ciudad y el Puerto, estableciendo relaciones urbanas de diálogo mediante penetraciones viarias (rodadas, peatonales o ciclistas) o mediante la construcción de edificios públicos singulares que rematen avenidas como Óscar Esplá en el interior del recinto portuario y recuperando edificios como la deteriorada estación de Murcia (para la que proponemos su uso como Museo de la Ciencia y del Mar). Alicante debe diversificar la economía de su puerto y desarrollar sectores innovadores conciliando el uso comercial, turistico y de ocio, con las posibilidades de atraer asentamientos industriales respetuosos con el medio ambiente y con tecnologías «limpias» que generen importante valor añadido y empleo.

Frente a la propuesta del soterramiento de la carretera N-332 a su paso entre la Explanada y el paseo marítimo, proponemos eliminar el tramo de la antigua carretera N-332 que discurre entre el Raval Roig y la rotonda de la Estación de Murcia, como ronda de circunvalación, a fin de poder crear y ampliar las zonas peatonales que permitan el acceso y encuentro directo de los alicantinos con su mar (Postiguet, Explanada, paseo de Canalejas).

Prolongación del actual paseo del Postiguet hacia las playas de la Albufereta como paseo litoral peatonal y ciclista, integrando el complejo de antiguos depósitos de combustible y refinería de La Cantera, habilitándolos como espacio cultural de acuerdo con las propuestas que jóvenes arquitectos alicantinos han planteado. La Serra Grossa debe ser protegida integralmente para evitar cualquier otra agresión futura.

Creación de un gran parque público litoral en lugar del puerto deportivo previsto junto a la Playa de la Almadraba (Puertoamor), garantizando el futuro de la bahía y la playa de la Albufereta. Peatonalización de toda la Playa de San Juan, prolongándola hasta el límite con el término de El Campello incluyendo un carril-bici. En definitiva, queremos una fachada litoral limpia, integrada en la ciudad y accesible para uso y disfrute de todos los ciudadanos. Sabemos que nos tacharán de utópicos y de idealistas, pero creemos que son propuestas positivas para la ciudad. Ojalá tengamos la confianza de muchos alicantinos, porque ¡otro Alicante es posible!

José Antonio Fernández Cabello es candidato a la Alcaldía de Alicante por Esquerra Unida.

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

 

Opinión

10 de Febrero de 2007

Golpe de mano a los alicantinos

ELISEO FERNÁNDEZ DAZA

Las insólitas declaraciones que hemos leído los alicantinos en la prensa reflejan, claramente, un desprecio de enormes magnitudes a los ciudadanos de alicante, a los partidos políticos, a nuestro Ayuntamiento y a los procesos y procedimientos jurídico-administrativos establecidos en un Estado de Derecho. No es la primera vez que tenemos que escuchar, de los representantes de esta empresa, desafíos y amenazas intolerables, cuyo argumento central es: el beneficio de su empresa y sus accionistas. Veamos algunos ejemplos según las declaraciones efectuadas a diversos medios de comunicación el 27.11.06: - El presidente del Consejo de Administración de la empresa Biodiésel Alicante SL, Juan Carlos Jiménez, afirmó que el proyecto previsto de construcción de una planta de biodiésel en el Puerto de Alicante «debe de empezar en enero», y adelantó que «si eso no se montara, alguien tendrá que responder de ello, porque estamos hablando de inversiones multimillonarias que cuentan con todas las bendiciones legales». - Durante la firma del convenio con la Universidad de Alicante para la realización de proyectos de investigación, Juan Carlos Jiménez consideró que el Ayuntamiento de Alicante, al que le corresponde ahora conceder la licencia de construcción del proyecto, «nos tiene que dar la licencia inmediatamente», ya que «no existe ninguna justificación legal ni técnica ni de ningún otro tipo para que se nos deniegue».

- «Corre mucha prisa entrar en producción porque si no, no se llega a amortizar las inversiones, y si eso no se montara, alguien tendrá que responder de ello, porque desde luego estamos hablando de inversiones multimillonarias que cuentan con todas las bendiciones legales»É

De la lectura de las declaraciones anteriores podemos señalar claramente que no dice la verdad, la empresa Biodiésel Alicante, a tenor de la paralización provisional efectuada por el Ayuntamiento de Alicante

Los argumentos utilizados por la concejala de Urbanismo y la Gerencia de Urbanismo para la suspensión provisional de la licencia a Biodiésel Alicante se refieren, al parecer, a carencias, deficiencias y algunas imprecisiones entre el proyecto presentado ante el Ayuntamiento y la documentación analizada por la Generalitat, por la que se concedió la autorización ambiental integrada.

La resolución de algunas de las deficiencias o carencias aparecidas hace referencia, por ejemplo: a la altura de la edificación, que alcanza los 15 metros en una zona y 20 en la parte central, cuando la altura máxima autorizada por el Plan Especial del Puerto (PEP) es de 12 metros. Lo mismo ocurre con el depósito de gasoil de mil metros cúbicos. La existencia de este depósito según el Ayuntamiento «podría estar sometida a la autorización administrativa establecida en la Ley de Hidrocarburos de 1998, teniendo dicha autorización el carácter de sustantiva». En el caso de la distancia entre la planta de biodiésel y las viviendas más próximas, que es de 1.200 metros, no supera, tal y como señala, el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas del 30 de noviembre de 1961, «una distancia que debe ser superior a los 2.000 metros, a contar desde núcleo más próximo de población agrupada». En el citado reglamento se establece que «sólo en casos excepcionales podrá autorizarse, previo informe favorable de la Comisión Provincial de Calificación y Actividades e Impacto Ambiental un emplazamiento distinto». Por último, al parecer, Biodiésel Alicante, sólo solicitó licencia para construir la planta pero no para la distribución del combustible, en este caso podría precisar una nueva autorización ambiental integrada por parte de la Genaralitat.

Las declaraciones efectuadas en la prensa por Biodiésel Alicante -09.02.07- reflejan nerviosismo y mucha irresponsabilidad cuando desafían al Ayuntamiento, se convierten en insumisos y se erigen en jueces interpretando un silencio administrativo, negado por el alcalde.

Les ruego a los directivos de Biodésel de Alicante, que no se conviertan en los que interpretan lo que es bueno para Alicante. Para eso están aquellos que se someten a las urnas y les recuerdo que a los ciudadanos de alicante, no nos interesa la cuenta de resultados de su empresa, nos interesa un modelo de crecimiento del puerto acorde con la ciudad y no apostamos -en el Puerto- por industrias molestas, peligrosas e insalubres, ruidosas, con malos olores y con un gran impacto visual -como la planta de biodiésel- que degraden, todavía más el litoral sur de Alicante.

Los firmantes del manifiesto del 13-D estamos en contra del golpe de mano, que algunos como ustedes, quieren dar en esta ciudad y por eso hemos señalado el 23-F como fecha para manifestarnos, a las 20 horas frente a la Antigua Estación de Murcia, y rechazar la ubicación de la instalación de la planta de Biodiésel en el Puerto de Alicante. Elijan otras ubicaciones, que ustedes conocen, y no tendrán este mayoritario rechazo.

Eliseo Fernández Daza es vicepresidente de la Plataforma en Defensa del Puerto.

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

Opinión

 

6 de Marzo de 2007

 

El puerto en la ciudad: oportunidad o amenaza

 

JOSÉ RAMÓN NAVARRO VERA

« Los puertos parecen olvidar que su condición histórica de pertenencia a la ciudad les obliga a compartir con ésta las decisiones de su transformación ». ( J. Busquets )

E n Alicante, el puerto y la ciudad han estado históricamente muy ligados y no es posible explicar su vida económica y social ni la formación de sus espacios urbanos sin la presencia del puerto. Sin embargo esa relación se ha ido diluyendo con el tiempo a medida que la ciudad ha ido creciendo y diversificando su actividad económica. Pero el puerto ha seguido siendo una referencia en el paisaje de la ciudad y en su imaginario.

En la década de los sesenta del siglo XX, el puerto comenzó a perder peso específico en el conjunto de la economía de la ciudad, proceso que se aceleró en la crisis de los setenta. Entonces, y durante algunos años, alrededor de los dos tercios del tráfico movido por el puerto se componía de combustibles y de graneles generados por la fábrica de cemento de San Vicente, mientras que el resto lo constituía mercancía general diversa.

Comienza entonces a formarse entre los ciudadanos la imagen de un puerto en el que apenas hay barcos y cuyos intereses le son ajenos. Son los últimos años del franquismo y primeros de la transición en los que la sensibilidad ciudadana despierta con una mirada crítica sobre la ciudad. Se escuchan voces que se preguntan para qué nos sirve un puerto que siempre está vacío y que además es una fuente de molestias: tráfico de cargas pesadas, polvo y suciedad, separación de la ciudad y el mar, etcétera. El Ayuntamiento y la Junta del Puerto, que habían tenido históricamente una relación muy estrecha, a partir de entonces van a ir cada una por su lado y cuando se encuentran lo harán en medio de tensiones. Como las que se produjeron cuando se redacta el primer Plan General de Ordenación Urbana de la democracia frente al que, la entonces, Junta del Puerto, se atrinchera enarbolando la bandera de su autonomía con relación a la ciudad. Tampoco se pueden olvidar las tensiones que provocó la administración portuaria en los ciudadanos con su pretensión de instalar unos grandes depósitos de combustible en el extremo del muelle de Levante.

La autonomía de los puertos del Estado será contemplada en la Constitución que considera que estas instalaciones tienen un carácter estratégico, y unos años después, la Ley de Puertos del Estado (1992) consagra la autonomía urbanística de las flamantes Autoridades Portuarias (las antiguas Junta del Puerto pasaron a denominarse así en la nueva Ley).

En la segunda mitad de los años ochenta la operación de apertura del puerto a la ciudad en los muelles de Levante cambia la percepción de los ciudadanos sobre el puerto. La indudable aceptación popular se deberá más al significado que tiene la intervención - apertura del puerto a la ciudad - que a la calidad de la arquitectura y del diseño del espacio público.

Esta fase de transformación de los antiguos espacios portuarios coincide con una serie de atentados al patrimonio urbano-portuario, entre los que destacaríamos el derribo del edificio de la Junta de Obras y Comandancia Marítima y del tinglado nº1, que albergaba una sala de exposiciones, todo ello para construir un aparcamiento que, entre otras cosas, altera radicalmente la morfología de los espacios portuarios. En este sentido, no se puede olvidar la construcción de la Marina de Levante que convirtió la hermosa lámina de agua de la dársena interior en un amontonado aparcamiento de yates.

Desde los últimos años del siglo XX y principios del actual, se produjo un fuerte desarrollo de los proyectos de expansión de la infraestructura portuaria (que sorprendentemente apenas suscitaron interés en la ciudad), junto a otros como la ZAL (Zona de Actividades Logísticas), nueva zona pesquera, traslado de los depósitos de Campsa, todo ello impulsado por un crecimiento importante del tráfico marítimo que ha hecho crecer sensiblemente los indicadores de explotación portuaria en este periodo. Por parte de la ciudad, el crecimiento residencial se extiende en la fachada urbano-portuaria sur de la ciudad sobre antiguos espacios industriales, muchos de ellos ligados al puerto. Ambos crecimientos paralelos realizados dándose la espalda uno del otro y de naturaleza tan diferente tenían que chocar. La crisis actual en las relaciones ciudad-puerto generadas por la determinación portuaria de instalar una planta de biodiésel en uno de sus muelles, es la más grave y con más repercusión en la historia de la ciudad.

En la actualidad, un puerto como el de Alicante es un nodo de un sistema global de transporte marítimo y terrestre. Se ha transformado su antigua función de estación de carga y descarga para convertirse en plataformas logísticas. Y esta nueva cualidad portuaria puede ser un factor de competitividad, no sólo para el puerto, sino también para la ciudad por las sinergias que potencialmente aportan la confluencia en nuestro territorio de los tres grandes sistemas de transporte, el ferroviario, el aéreo y el marítimo.

Los puertos dirigidos con inteligencia tienen muy claro que su competitividad exige el respaldo activo del entorno urbano y territorial que lo acoge. Es decir, todo lo contrario de lo que esta ocurriendo en Alicante, donde la Autoridad Portuaria no se molesta en hacernos participes de sus proyectos, ni en explicar con rigor a los ciudadanos cuales son los efectos económicos, sociales, ambientales y de todo tipo del puerto sobre la ciudad. Tampoco podemos olvidar a la mayoría de los políticos locales, que sólo de un modo intermitente se les ocurre volver la vista hacia el puerto, mientras que alcalde y concejales del Gobierno municipal de turno se limitan a pasearse por los Consejos de Administración de la Autoridad Portuaria en los que, por cierto, sólo son apenas el 13% del total de miembros.

El apretado análisis anterior se puede concluir así: uno de los potenciales de transformación de esta ciudad reside en su emplazamiento y carácter marítimo, desde el paisaje a otros recursos entre los que destaca el puerto, no sólo como nodo económico, sino como referente de su fachada marítima, y si queremos que Alicante tome, de una vez, el camino hacia una ciudad más competitiva, habitable y atractiva, es imprescindible replantear radicalmente el modo en que se han venido desarrollando las relaciones ente la ciudad y el puerto hasta la actualidad.

Propuestas 1. Es necesario acabar con la dicotomía entre la ciudad y el puerto presente en las políticas urbanas. El proyecto de ciudad portuaria debe incluir al puerto y en la medida que éste proyecto es liderado por el Ayuntamiento, es el alcalde quien tiene que hablar en nombre de la ciudad portuaria.

2. Establecimiento de cauces nuevos, ágiles y permanentes de colaboración ente la ciudad y el puerto más allá del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria, donde el papel de la ciudad, como vimos, es insignificante. Entre las alternativas se podrían encontrar desde consejos consultores con amplia representación profesional, académica, ciudadana y de instituciones de la ciudad, hasta la gestión de convenios de colaboración entre la ciudad y el puerto sobre temas puntuales.

3. Apertura de un gran debate, serio y riguroso, sobre el puerto y su papel en el futuro de la ciudad, en el que será imprescindible la implicación activa de Ayuntamiento y Autoridad Portuaria, entre otros elementos del tejido social y económico de la ciudad. Por las repercusiones urbanísticas de este proceso ese debate se debería abrir coincidiendo con la fase de discusión del Plan General de Ordenación Urbana, pieza central en el proyecto de ciudad. Hasta entonces, los proyectos más relevantes en o de espacios portuarios deberán ser ralentizados.

4. Entre los temas que habrá que analizar y debatir destacamos: - Cómo insertar los espacios portuarios en una estrategia futura de intervención sobre la fachada marítima urbana por la que se garantice su carácter público, la continuidad peatonal, la calidad ambiental y la protección de la biodiversidad como objetivos. - Las evaluaciones y estrategias ambientales, así como las auditorías energéticas tendentes a la limitación de gases de efecto invernadero, deberán contemplar conjuntamente al puerto y a la ciudad. - El puerto históricamente ha sido un artificio que unía la ciudad con el mar, pero las nuevas exigencias de las operaciones portuarias unidas a la escala de la infraestructura del puerto contemporáneo lo han convertido en una barrera entre la ciudad y el mar. Recuperar la permeabilidad peatonal y visual de la ciudad y el mar a través del puerto debe de ser un objetivo a introducir en los espacios portuarios existentes y en proyecto. En este sentido se deberán adecuar las escolleras para implantar itinerarios peatonales con el tratamiento adecuado. - Con relación a los usos previstos en los espacios portuarios, se deberá revisar el Plan Especial en el contexto de lo expuesto en los puntos anteriores. - La Estación de Mercancías prevista en la zona de la antigua estación de ferrocarril de Benalúa, frente al nuevo sector residencial de las harineras, es discutible por su impacto en la fachada urbano portuaria. En el Plan General Ferroviario para la ciudad y el territorio metropolitano, que se está estudiando en la actualidad, sería importante encontrar una solución más eficaz para una terminal de mercancías que terminase con cincuenta años de alternativas y vacilaciones en este sentido. En cualquier caso, la accesibilidad ferroviaria al puerto es una condición importante para la sostenibilidad ambiental y la competitividad portuaria, pero para ello habrá que corregir y minimizar los costes que puede tener el ferrocarril para la ciudad en especial por su efecto barrera.

5. Los espacios portuarios que han quedado obsoletos para el tráfico marítimo comercial deben ser cedidos a la ciudad (aquí se incluye el suelo de Sangueta) y las intervenciones sobre ellos darán prioridad a los usos terciarios, público y privados, y culturales, que garanticen la diversidad funcional y la vitalidad cotidiana rompiendo la imagen que se ha consolidado en torno al predominio de las actividades de ocio en las áreas ya remodeladas. Al mismo tiempo, se deberán recuperar las señas de la memoria de los lugares portuarios escritas en las formas industriales, arquitectónicas y de ingeniería portuaria que han sido eliminadas en los últimos años para los que tan poca sensibilidad han mostrado tanto el Ayuntamiento como la Autoridad Portuaria. Pero la recuperación de la memoria del puerto no sería justa con la historia si no se materializa en ese lugar el recuerdo del drama humano que aconteció en sus muelles a finales de marzo de 1939. José Ramón Navarro es catedrático de Urbanística de la Universidad de Alicante y miembro de la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas (PIC)

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

13 de Febrero de 2010

Alicante, ¿ciudad portuaria?

JOSÉ RAMÓN NAVARRO VERA

El presidente de la Autoridad Portuaria de Alicante (en adelante AP), en la conferencia que impartió hace un par de semanas en el Club Información, sostuvo que Alicante es una "ciudad portuaria". Esta afirmación parece estar dirigida implícitamente a transmitir a la ciudad una imagen benéfica del puerto, que no siempre es real.


La cuestión esencial de fondo, en la relación entre ciudad y puerto, estriba en la dialéctica entre lógicas contradictorias. Veamos algunas de ellas: lo que hace más competitivo a un puerto, una óptima accesibilidad terrestre unido a la disponibilidad en cantidad y calidad de espacios para la explotación, suele afectar ambientalmente al resto del litoral y a la ciudad, con más intensidad cuanto mayor es su grado de inserción con el puerto, como ocurre en Alicante.

     El Puerto de Alicante genera una importante actividad económica, así como representa un espacio controvertido desde el punto de vista vecinal 

Sin embargo, el puerto es un actor económico destacado, aunque éste se suele manifestar más en su territorio de influencia que en los límites de la ciudad, lo que puede producir otro efecto contradictorio: los ciudadanos de una ciudad marítima con puerto pueden preguntarse, ¿ en qué nos beneficia un puerto que está provocando toda clase de incomodidades y costes ambientales, desde contaminación atmosférica a intrusión visual y alejamiento del mar, cuando su papel económico sustancial se produce fuera de la ciudad? Algo de esto puede estar sucediendo en Alicante con los conflictos de los vecinos con el puerto.


El carácter portuario lo encontramos asociado a ciudades marítimas en las que los agentes implicados han sabido resolver y gestionar esas contradicciones esenciales entre la ciudad y el puerto, imprimiendo un cambio de signo en la mirada de los ciudadanos, que pasan de la indiferencia, u hostilidad, a sentir y percibir el puerto como una parte integrante de la ciudad y de su paisaje físico y humano.


El carácter portuario de una ciudad se sitúa en dos planos, uno objetivo y otro subjetivo. El primero se funda en el grado de inserción socioeconómica del puerto en la ciudad, mientras que el segundo remite a la cultura y al imaginario colectivo que induce la presencia del puerto y de la actividad portuaria. Pero debido a que el impacto económico del puerto sobre la ciudad que lo acoge es cada vez menor, en términos relativos por la diversificación de la estructura económica de la misma; si se quiere incentivar lo portuario de una ciudad marítima habrá que cuidar más todo lo relativo a la extensión de los signos culturales que ligan ciudad y puerto.


A continuación expongo en cuatro puntos los argumentos más relevantes que ponen en duda que Alicante sea una ciudad portuaria, aunque pudo serlo en el pasado. Al mismo tiempo, se dan algunas ideas para recuperar ese carácter.

1. Un puerto vivo y abierto.


Debería abandonarse la idea de que los frentes urbano-portuarios sólo se pueden ordenar si se destierra de ellos toda actividad portuaria. Una ciudad portuaria debe de identificarse con un puerto vivo y operativo. Los efectos negativos del tráfico de mercancías en las zonas urbanas próximas deberían atenuarse con un estudio muy detenido del Plan de Usos portuarios (de aprobación exclusiva del puerto), mientras que las áreas abiertas al público deberían de ser compatibles con actividades portuarias limpias y atractivas, como cruceros o pesca.


En Alicante se produce un tratamiento dual en la manera de tratar los espacios portuarios, que tiene su correlato en el modo como los ciudadanos perciben al puerto: por un lado, en las zonas abiertas al público se ha eliminado todo signo portuario; y, por otro, las de explotación portuaria -las verdaderamente portuarias- que se ocultan a las vistas de los ciudadanos. El llamado "bosque mediterráneo" que se está instalando en poniente, en realidad es un artificio para separar el puerto de la ciudad. Esta actuación no es, como se pretende, un medio para integrar el puerto y la ciudad, sino una acción para corregir la intrusión visual y otras molestias producidas por unos usos y volumetrías portuarias situadas en la frontera con la ciudad, cuya fragilidad ante esos usos no se tuvo en cuenta a la hora de planificarlos.


Frente a esa ocultación del puerto, habría que hacer lo contrario: abrir corredores visuales de la ciudad hacia el puerto. Las actividades portuarias contemporáneas han perdido el romanticismo y encanto que nos transmite la literatura y la iconografía, ahora son los cambios tecnológicos los que dominan su paisaje. Pero, ¿no es cierto que la espectacularidad de las operaciones de carga y descarga de una gigantesca grúa de contenedores puede constituir un nuevo atractivo portuario? Entre el acceso abierto al público y el totalmente cerrado, ¿no habría posibilidades intermedias de acceso público temporal a algunas zonas en explotación, con garantías de seguridad?

2. Usos con significado portuario.


Las operaciones de cambio de uso en antiguos espacios portuarios, como las que se han llevado a cabo en Alicante, se fundan en el modelo ocio-turismo, que, desde luego, no contribuye a potenciar el carácter portuario de la ciudad, sino todo lo contrario, lo borra, además de provocar disfunciones funcionales al sólo tener animación y actividad los fines de semana por la noche y en épocas vacacionales.


Las mejores intervenciones de esta clase en otros puertos están dirigidas a introducir y mantener signos marítimos y portuarios, así como a alcanzar un alto grado de "mix" funcional mediante usos culturales, terciarios, educativos, además de los comerciales y de ocio, como podemos encontrar, entre otros, en Ámsterdam, Hamburgo, Liverpool, Baltimore o Toronto. También son muy comunes los usos residenciales, aunque en los puertos españoles del mediterráneo, en general, estos usos tienen difícil encaje y, además, la legislación portuaria los proscribe.


Entre los componentes que transmiten significados portuarios se encuentran los relativos a su patrimonio, desde una grúa a la arquitectura. En la operación de levante en Alicante se ha borrado todo signo portuario, quedando solamente los norays de los muelles.


¿Aportan las marinas deportivas un significado portuario a la ciudad? Parece discutible, sobretodo cuando se implantan masivamente sobre dársenas antiguas como en Alicante. La dársena, escenario histórico de la actividad portuaria, debería considerarse como una pieza del patrimonio de la ciudad portuaria, y tratarse de una manera bien distinta de la de cubrirla de vulgares pantalanes de hormigón, "aparcamientos" de barcos deportivos y viario para coches.

3. La puerta del mar


El puerto es la "puerta" simbólica que conecta la ciudad con el mar. Es a través de ella como las ciudades portuarias se han acercado al mar, y, por tanto, recuperar esa relación, física y cultural, debe de estar presente en una estrategia que impulse la condición marítima y portuaria de una ciudad. Se ha hecho alguna intervención de interés, como el paseo elevado sobre el espaldón del dique de levante, abierto con motivo de la Volvo, una tímida salida al mar que debía de ampliarse en el marco de otras acciones dirigidas a abrir la ciudad al mar.


Pero se encuentra a faltar el impulso de actividades marítimas públicas que acerquen a los ciudadanos al mar, ¿hay alguna Escuela Municipal de Vela? La vela es un deporte todavía con un cierto lastre elitista en la ciudad. Ni siquiera la Volvo ha servido para extender entre los jóvenes alicantinos esta actividad.


La debilidad y escasa atención cultural de las instituciones municipales y portuarias para estimular el conocimiento de la historia marítima de la ciudad es evidente. Esa historia es muy rica y se le debía de haber sacado mucho más provecho cultural y educativo. Tenía razón el presidente de la AP cuando, en su conferencia, citaba a Leonardo da Vinci al decir que sólo se ama lo que se conoce.


El puerto de Alicante no es, en magnitud, un gran puerto, pero ha tenido un papel relevante en la historia de nuestro país, y esa memoria raramente se ha materializado en alguna presencia pública. Entre otros, los dramáticos acontecimientos acaecidos en el puerto al final de la guerra civil todavía están esperando que se concrete una justa rememoración. Se pueden hacer más cosas.


En 1870 se decidió que el "nivel cero" de todos los levantamientos topográficos en nuestro país debería de estar referido al nivel de mar en Alicante. Para ello, se instaló en el puerto un Mareógrafo destinado a medir la altura del mar. Todavía se pueden ver en el dique de levante, y en una pequeña y singular construcción del extremo norte de la bocana, huellas de aquella instalación. En la Volvo se colocó algún panel para explicar la función de esta instalación, que pasó bastante desapercibido y no tuvo continuidad. De lo que se trataría ahora es de aprovechar ese hecho histórico para impulsar una actividad, como podría ser una exposición permanente o museo temático, dedicada a la historia de las ciencias y de las técnicas relativas al conocimiento de las dinámicas litorales, que tienen en la actualidad una gran vigencia por la relación entre cambio climático y nivel del mar, y por supuesto al papel del Mareógrafo del puerto Alicante en la nivelación topográfica moderna del territorio español.


Desde toda esta óptica, la AP debería reflexionar más ante la decisión de derribar las viviendas de trabajadores portuarios, presuntamente en ruina, con lo que discrepa el muy completo estudio realizado por el arquitecto Manuel Ayús sobre el estado de esas construcciones. Estas viviendas tienen un valor patrimonial por su origen, función y tipología, y un valor de uso por las posibles alternativas que tienen para albergar usos públicos.

4. Una mayor integración social.


No se puede hablar de una verdadera integración ciudad-puerto si no hay una mayor implicación institucional y social entre ambos. La legislación portuaria no da mucho margen para una integración auténtica entre el puerto y la ciudad. La autonomía portuaria puede llegar a ser una losa sobre una ciudad cuyo gobierno municipal tiene un papel mínimo en las instituciones portuarias, de modo que la ciudad queda a merced del talante y sensibilidad del presidente de turno de la AP.


A pesar de la rigidez de la legislación portuaria se deberían de arbitrar mecanismos de gobernanza que hiciesen mucho más fluida la comunicación y diálogo entre todos los agentes implicados, incluida la sociedad civil. El objetivo de todo ello no es otro que los ciudadanos dejemos de mirar al puerto como espectadores pasivos y lo experimentemos como actores de una ciudad portuaria.

AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

    

La ampliación del Puerto de Alicante no toma en cuenta a los vecinos del barrio

Escrito por Luis Perant Fernández Martes, 04 de Mayo de 2010 07:52

Alrededor del Puerto de Alicante han surgido varias dicotomías que a ningún alicantino dejan indiferente: biodiésel sí o no, silos de cemento sí o no, industria sí o no.

Los que se oponen a toda actividad industrial en el Puerto no entienden que los gobernantes elegidos en Alicante y Valencia primen más los intereses empresariales que la salud de los ciudadanos.

Los que aprueban un Puerto industrial no sólo aseguran que la salud pública no peligra, sino que identifican a los detractores como simpatizantes de los partidos de la oposición y que, por norma, se oponen a todas las decisiones del Partido Popular.

Mucho se ha escrito a favor y en contra de unos y de otros. Por mi parte prefiero echar mano de la Historia que, aunque sea reciente para eso está, para entender ciertas decisiones políticas que desafían toda lógica racional. El Puerto sólo es un ejemplo más.

Mayo del 68 fue algo más que una revuelta estudiantil, fue una Revolución. El mundo occidental, vencedor de la Segunda Guerra Mundial, se colapsa. Su estructura política, social y económica toca techo. La hegemonía de Occidente se mantuvo porque supo transformarse para liderar las nuevas circunstancias. Sólo me centraré en la estructura económica.

El patrón oro desaparece, el valor del dinero ya no es equivalente a la reserva de oro, el dinero es fiduciario, es papel, es decir que su valor es proporcional a la confianza que inspiran las instituciones de los Estados que emiten esos billetes.

Con el patrón oro, las actividades ilícitas como tráfico de armas, drogas o prostitución no se tenían en cuenta para el cálculo del producto interior bruto. Los sectores primario (tierra) y secundario (industria) eran los motores de la economía. El sector terciario (servicios) era un residuo considerado no productivo. Pero con el dinero fiduciario se hace imprescindible calcular y controlar el papel moneda en circulación. Un exceso de dinero en manos de los consumidores provoca subida de precios, es decir, inflación. Una carencia de papel provoca menos consumo, las empresas producen menos y aparece el desempleo.

Por tanto, para que la cantidad de dinero en circulación sea la correcta, todas las actividades sean lícitas o ilícitas serán tenidas en cuenta a efectos contable para dar credibilidad al sistema. Con este sistema económico, tan rentable es una actividad lícita como ilícita. Incluso se ha llegado a decir que una actividad es más rentable, cuanto más daños colaterales produce, porque a su vez genera actividades correctoras.

Con este nuevo enfoque de la economía, el sector terciario es el protagonista de la producción de riqueza. Por ejemplo, es más rentable el agua para un campo de golf que para un campo de lechugas, pero sería menos que para otros tipos de plantaciones prohibidas. En este saco entra todo lo que produzca dinero: servicios, comercio, ocio, turismo, deporte, publicidad, pero también especulación, sobornos, plusvalías, manipulación de los mercados, de los precios, de las mentes…

Para que esta influencia sea real, los holdings empresariales se colocan cerca del Poder político. En algunos casos llegan a confundirse tanto que es prácticamente imposible diferenciar los unos de los otros. Otras veces, el político de turno es tan buen actor que el saqueo de las arcas públicas es asimilado por la mayoría de los ciudadanos como beneficios para la sociedad.

Con este sistema económico, tan rentable es una actividad lícita como ilícita. Incluso se ha llegado a decir que una actividad es más rentable cuantos más daños colaterales produce 

El caso del Puerto no es una excepción. La ampliación del Puerto se ha llevado a cabo con dinero público pero también privado. El Puerto creó unas expectativas de negocio acorde con la necesidad de inversión. Pero era condición primordial que el Ayuntamiento estuviese de su parte para no poner trabas y asegurarse el negocio. Está claro que el Puerto lo consiguió porque de lo contrario el inversor privado no se hubiese aventurado.

Hasta aquí nada sería censurable si el Ayuntamiento hubiese hecho público toda esta información desde el primer momento. Sin embargo, el Puerto presentó maquetas 'vendiendo' la zona como de ocio. Por su parte, el Ayuntamiento se saca de la manga 'la milla de oro' y urbaniza todos los terrenos adyacentes a precios elevados. Hubo connivencia entre el Puerto y el Ayuntamiento, formaron una sociedad masónica para timar a los ciudadanos. No tuvieron en cuenta la repercusión negativa para el turismo y el comercio.

El Puerto es más que un negocio porque forma parte de la ciudad, es un barrio más. Y en ningún barrio se permiten actividades molestas para los vecinos. Y los vecinos son todos los alicantinos, porque la brisa marina lleva la contaminación hasta el último rincón de Alicante. ¿Tendrá que cerrar el Puerto? Ni mucho menos. Existen soluciones para integrar el Puerto en la Ciudad, pero para ello se necesitan inversiones y motivación política, con lo cual cae el beneficio a corto plazo y deja de ser negocio para los especuladores. ¿Dónde está el PGOU que contemple, entre otras muchas cosas, un Parque Logístico Portuario en un polígono industrial a las afueras de Alicante?

Muchas promesas y asignaturas pendientes tienen el Partido Popular en Alicante. Si no reacciona rápidamente, la problemática del Puerto le pasará factura en un futuro muy próximo.

Hubo convivencia entre el Puerto y el Ayuntamiento, formaron una sociedad masónica para timar a los ciudadanos. No tuvieron en cuenta la repercusión negativa para el turismo y el comercio 

 

CANAL AVV EN YOUTUBE

Tenemos 3 visitantes y ningun miembro en Línea

Este sitio web utiliza cookies para gestionar la autenticación, la navegación y otras funciones. Esta web utiliza cookies propias y de terceros para conocer cómo navegan e interactúan los usuarios, incluyendo analíticas y marketing. El consentimiento para su instalación se entenderá otorgado mediante la aceptación, la interacción sobre la página o seguir navegando por ella. Ver política aquí